domingo 28 de febrero de 2010

POEMA


AMANECE EN MÍ

Llega la noche y todo se oscurece,
no existe ni un mínimo brillo que ilumine nuestras miradas.

Cuando llega el atardecer no hay nada que hacer,
toda luz se esconde...
hasta el mismo sol se desvanece y se pierde tras las montañas.

Al final de los senderos,
aun se escuchan pequeñas voces de niños;
que después de haber vivido un día más,
corren a sus hogares a descansar y a soñar con un mejor mañana.

Al amanecer…
todo cambia,
el brillo vuelve nuevamente y se refleja en nuestros rostros desconcertados.

El sol ya está en su lugar habitual,
se respira tranquilidad y armonía…

Al transitar por las calles de la cuidad,
veo como todos contemplan nuestro maravilloso: 
“Paraíso de Almas...”

A N T R O


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