LA VIDA EN PROSA
Entre ruidos y sollozos escabrosos,
entre silencios continuos y sonrisas temblorosas,
se narra el paisaje melancólico,
la metamorfosis tenebrosa,
de una vida misteriosa.
Entre recónditos placeres y engolosinados atardeceres,
se cuenta un paisajismo lujurioso de cornisas y estamentos clandestinos,
de bares y lamentos impetuosos.
Una atmósfera fortuita de mariposas escondidas
en tormentas de agua clara y mares pecaminosos.
Los dulces estandartes declaman gloria y majestad,
más no muestran la verdadera historia de una ironía
llena de ritos y celebraciones que esconden juegos y sangre,
en las manos de inocentes personajes.
Son caretas ocultas que se manifiestan tras la pintura…
ojos grandes, pestañas postizas y maquillaje exuberante
que proclaman lealtad a una triste y desmedida narración sin final.
El final del mal, el desenlace de la humanidad…
Una vida misteriosa que denota presagios y similitudes amorfas
con la tempestad revuelta en el lodo de la soledad.
Una vida sin placeres,
sin engaños y sin lágrimas que derramar.
Una vida en prosa,
una escena rosa,
entre besos y caricias que demuestran la libertad de amar.
(ANTRO)
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